De Justo indulta a «Vendijoso» de Juan Pedro Domecq en Burgos
¡Comparte esta historia!
Burgos acogió la tercera de feria rozando el lleno absoluto, una plaza abarrotada para despedir a Enrique Ponce y recibir a dos toreros con un importante historial en el coso burgalés. Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq cuya presencia fue cuestionada por los tendidos, destacando un segundo muy anovillado y cuyo juego dejó que desear a excepción del buen sexto.
Enrique Ponce se despidió del coso burgalés, y seguramente no de la forma que él quisiera. Pues se le fue el triunfo por el fallo con los aceros en una tarde en la que bien podría haberse hecho con tres orejas. Antológica y de mucha expresión fue su primera faena al de Juan Pedro Domecq, lo pulseó, guio y acompañó en la embestida para trazar derechazos de mucha importancia, fue auténtico magisterio del maestro de Chiva en la capital burgalesa, faena de dos orejas malograda con los aceros. Con su segundo hizo labores de enfermero, fue el toro con menos opciones de la tarde, y no será porque Ponce no lo intentó por todos los medios, la espada se llevó una oreja de peso.
Daniel Luque revalidó un momento por el que pasa desde ya la pasada temporada, el sevillano estuvo muy por encima de su lote y fue sin duda el que menos suerte tuvo en el sorteo. Su primer toro fue un toro que no dio mucha opción al triunfo y al que exprimió todas sus escasas virtudes, mismo tono que tuvo su faena al segundo de su lote, aunque en este los aceros volaron con acierto y ello hizo cortar una oreja por sus grandes facultades lidiadoras, pudo haber acompañado a De Justo en hombros de haber acertado con la espada en su primero.
Emilio de Justo fue el rotundo triunfador de la corrida de hoy en Burgos. El extremeño se mostró voluntarioso al triunfo desde el principio con una larga cambiada de rodillas en el tercio frente a su primer toro, toro al que le puso todo para hilvanar una faena de altura y cortar una importante oreja tras pinchazo. Lo mejor vino con el segundo de la tarde, realizó una faena de mucho mando y en la que ante un toro que apenas fue picado, fue enjaretando derechazo tras derechazo y el Coliseum se iba entregando al son de su toreo. De Justo estaba cómodo, se sentía poderoso ante un toro que tuvo nobleza y mucho motor, los derechazos fueron geniales y Burgos se entregó al máximo, no cabe duda que es uno de los toreros más queridos en esta bella localidad. Los pañuelos empezaron a salir en la zona de peñas y enseguida los tendidos se tornaron de blanco, morado, verde, naranja… estos por los pañuelos de los peñistas para que la presidencia otorgara los máximos trofeos y el indulto al gran «Vendijoso».
¡Comparte esta historia!
También podría gustarte

Paró Ismael Martín a la verónica al primer novillo de la tarde [...]


El toro de la alternativa de García Pulido se llamó «Incordioso» un [...]




























