Francisco Fernández :»Me gusta transmitir emoción y hacer que el público sienta lo que estoy viviendo».
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Aunque parezca increíble, en un sector del mundo del toro donde la inversión económica es abismal, aún quedan jóvenes que se aventuran a la difícil y exigente carrera por el sueño de surcar plazas en hombros junto a sus caballos. Es el caso de un joven madrileño por nombre Francisco Fernández, quien ya es una promesa del toreo a caballo, gracias en gran parte al trabajo del rejoneador Borja Baena que lo ha apoyado y respaldado para hacer de él un caballero rejoneador de gran dimensión. Esta última temporada actuó en tres festejos, saliendo en hombros en dos de ellos, haciendo gala de una ambición y lucha constante por lograr su sueño, ser figura del toreo a caballo.

¿Cómo estás llevando el invierno?
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Dicen que los inviernos pueden ser duros, pero en mi caso está siendo todo lo contrario. Lo estoy viviendo con muchísima ilusión, disfrutando cada día y dedicándome plenamente a mi preparación para afrontar la temporada en mi mejor versión.
¿Qué sensaciones tuviste la temporada pasada?
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La verdad es que tuve muy buenas sensaciones. Hubo momentos en los que pude sentirme a gusto y expresarme plenamente en la plaza, y también fue una temporada que me permitió crecer y madurar como torero. Por supuesto, también hubo instantes más complicados, pero los he tomado como una oportunidad de reflexión y aprendizaje para seguir evolucionando.
¿Cuáles son los caballos estrella de tu cuadra?
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Diría que mis caballos estrella son «Chicuelo» y «Moraíto», dos caballos de banderillas que me permiten expresarme plenamente como torero. Además, tengo algunas incorporaciones nuevas, como «Quarzo» y «Quillo», que me ilusionan muchísimo y en los que veo un gran potencial para convertirse en futuras estrellas de mi cuadra.

¿Cómo ves la situación actual del rejoneo?
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El rejoneo no está en su mejor momento, la verdad. Hay muchos menos festejos, tanto en los pueblos como en las grandes ferias. Además, la mayoría de los carteles en las grandes ferias tienen poca variedad, lo que creo que hace que atraigan a menos gente. Pero también creo que tiene mucho potencial. Hay un montón de gente aficionada al caballo y al toro, y si hubiera más variedad y competencia en los carteles, podría enganchar a más público. Con un poco más de promoción y algo más de diversidad en los eventos, el rejoneo podría mejorar y atraer a más gente.
¿Cómo es el quiebro perfecto para Francisco Fernández?
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Para mí el quiebro perfecto tiene que llevar consigo el riesgo de pisar terrenos comprometidos. Es fundamental llevar el caballo recto entre los dos pitones y cuando el toro arranque batir al pitón contrario y que el caballo salga dando la cara con los pechos por delante y sin atravesarse, con naturalidad y expresándose en todo momento.

¿Cómo es el toreo de Francisco Fernández para quien no te conozca?
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Yo diría que mi toreo tiene un estilo clásico y elegante, pero al mismo tiempo es un toreo que no pierde la capacidad de improvisar. Me gusta transmitir emoción y hacer que el público sienta lo que estoy viviendo en ese momento, buscando siempre esa conexión especial que hace lo único.
¿Es duro el rejoneo?
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Mi maestro, Borja Baena, siempre me ha dicho que esta profesión es de las más duras que hay, y yo estoy de acuerdo con él. Sin embargo, creo que lo es un poco menos si tienes una gran afición, muchas ganas y, sobre todo, si realmente te apasiona el mundo del toro y del caballo. Esa pasión es lo que te da fuerzas para superar los momentos difíciles.
¿Quién es Francisco Fernández?
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Soy rejoneador, tengo 18 años y soy de Fuenlabrada, Madrid. Desde muy joven, mi vida ha estado marcada por el mundo del caballo y el toro. Uno de mis recuerdos más preciados es que, siendo niño, acompañaba a mi padre todos los San Isidros a las corridas de rejones en Las Ventas, lo que despertó mi pasión por este arte. A los ocho años comencé a formarme en la casa del maestro Borja Baena, quien ha sido y es mi ejemplo y mi principal referente a día de hoy. Gracias a él, he adquirido los conocimientos que tengo y sigo aprendiendo muchísimo de él. Además, desde pequeño entrenaba en el picadero de mi padre, donde empecé a sentir la verdadera conexión con el caballo y la emoción de poner mis primeras banderillas. Todo ha sido un proceso natural, sin prisas, pero con mucha dedicación y pasión, hasta llegar a donde estoy ahora.
Por : Aitor Vian.
Fotografías : Ángel Huéscar y Prensa Francisco Fernández.
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