Orejas para Roca Rey y Aguado en Castellón

Última actualización: 15 de marzo de 2026Por

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El peruano y el sevillano tocan pelo en un festejo de máxima expectación marcado por el escaso juego y nulo fondo del encierro de la familia Matilla. Manzanares se va de vacío tras estrellarse con un lote sin opciones.

Con los tendidos de la Plaza de Toros de Castellón a rebosar en este viernes, 13 de marzo de 2026, la expectación era máxima. El cartel reunía el empaque, el poderío y la torería sevillana, pero el guion de la tarde lo acabaron escribiendo los toros de Hermanos García Jiménez y Olga Jiménez. De correcta aunque muy justa presentación, el encierro adoleció de lo más importante: la casta y el fondo. Con animales variados en comportamiento pero rajados y vacíos en el último tercio, el lucimiento se convirtió en una quimera y los toreros tuvieron que tirar de oficio y raza para justificar la papeleta.

Andrés Roca Rey y Pablo Aguado lograron arañar una oreja cada uno, salvando estadísticamente una tarde que prometía mucho y entregó muy poco.

José María Manzanares: Elegancia sin eco El alicantino pechó con un lote imposible para el triunfo rotundo. A su primero lo recibió con temple, intentando afianzar la embestida de un animal al que le costaba un mundo repetir. A base de suavidad, Manzanares logró dejar algún muletazo suelto de excelente trazo sobre la diestra, lo que calentó ligeramente los tendidos. Tras la estocada hubo petición de oreja, pero el palco, con buen criterio, no la concedió, quedando todo en silencio.

Ante el cuarto, la historia fue a peor. El astado llegó a la muleta sin un ápice de transmisión, parado y deslucido. Manzanares lo intentó por ambos pitones con pulcritud y paciencia, pero sin materia prima es imposible esculpir nada. Nuevo silencio para cerrar su paso por la Magdalena.

Roca Rey: El arrimón que nunca falla El peruano volvía a ser el gran reclamo de la taquilla y no escatimó en actitud. Su primero tuvo cierta movilidad en los compases iniciales, y Roca Rey lo aprovechó para someterlo por bajo. Cuando el toro echó la persiana y se rajó, Andrés acortó las distancias, metiéndose en ese terreno de cercanías donde es el amo y señor. Hubo trago, valor y conexión directa con el tendido. Tras la estocada y un aviso, cortó una oreja, con fuerte petición de la segunda que el presidente no atendió.

El quinto fue el paradigma de la corrida: desfondado y sin raza. Roca Rey lo brindó al público con intención de armar el taco, pero el animal se plantó y se defendió con la cara alta. Lo intentó el limeño, pero no hubo agua en el pozo. Silencio.

Pablo Aguado: El pellizco salva el cierre El sevillano dejó las gotas de mayor calidad artística de la tarde. En el tercero, un toro mansurrón que se defendía, Aguado dejó pinceladas con el capote de mucha enjundia. Con la muleta intentó componer la figura y regaló un puñado de naturales de fino trazo, aunque aislados por la condición del astado. Tras pinchar, saludó una calurosa ovación (tras aviso).

Toda la carne en el asador quedaba para el sexto. A base de consentirlo, darle sus pausas y no obligarlo en exceso, Aguado consiguió hilvanar series sobre la mano diestra llenas de naturalidad, empaque y torería. No fue una faena rotunda por la falta de celo del toro, pero sí tuvo ese aroma inconfundible del toreo puro. Una buena estocada le valió para cortar una oreja que premia su disposición y su gran momento artístico.

Corrida de Toros :
Castellón :
Entrada : Lleno.
Toros : García Jiménez (1º,2º,3º,4º y 6º) y Olga Jiménez (5º).
– José María Manzanares : Silencio y Ovación.
– Roca Rey : Oreja con petición de la segunda tras aviso y Silencio.
– Pablo Aguado : Ovación y Oreja.

Fotografías : Toros Castellón.

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