Oliva Soto :»Buscar la pureza es algo innato en mí».
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Hablar de Oliva Soto es hablar de un torero con duende, con ese aire sevillano que sólo algunos afortunados poseen. Su toreo se basa en comprender los pilares fundamentales del toreo, a través de parar, templar y mandar, todos ellos sin perder la compostura ni siendo ni mucho menos infiel a su concepto, unas formas que comprenden el toreo con personalidad y sin defraudarse. Actualmente se encuentra con las miras puestas en su cita con la Copa Chenel este sábado en San Agustín del Guadalix, donde se enfrentará a una imponente corrida de Montealto y El Montecillo. Por ello hoy nos sentamos con él.

¿En qué momento se encuentra al tener tan cerca ya la primera de la temporada con la Copa Chenel?
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Me encuentro en un momento bueno, con unos años en los que no he toreado todo lo que me gustaría. Gracias a Dios prácticamente casi todas las actuaciones han sido con triunfos y creo que he podido sacar el toreo que me gusta. El toreo tiene tantos matices… en esto del arte hay tantas cosas para sacar que uno se siente con mucho dentro y con ganas de sacarlo para que disfrute el público, lo que más nos gusta a los toreros es un olé a tiempo.
La temporada ya se empieza a perfilar, ¿cómo está llevando el invierno?
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Bien, dentro de la incertidumbre que uno tiene de torear un número de festejos. Ya lo lleva uno bastante mejor en el sentido de que los carteles los hacen más los empresarios, uno se tiene que preocupar de ser mejor torero cada día y estar preparado. No es fácil levantarse cada día con ese ánimo y fuerza de entrenar duro, el entrenamiento constante hace que en la plaza las cosas vayan como tienen que ir, el cuerpo humano es una máquina. He llevado un entrenamiento diario en este invierno.
Han salido ya los carteles de la feria de Abril de Sevilla sin su nombre, ¿le duele no estar anunciado en la feria de abril?
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Sí, me duele mucho, es un pellizco en el alma que te destroza el corazón. Es una plaza en la que casi todas las tardes que he toreado he triunfado, he cortado orejas, he dado vueltas al ruedo… En las dos últimas actuaciones con un toro solamente, abriendo plaza como aquel de Virgen María corté una oreja con mucho peso y hace cuatro meses en el festival del maestro Curro Romero desorejé a un toro de El Parralejo… cortarle las dos orejas a un toro en Sevilla aunque tenga uno esa rotura de no poder estar en la feria pues tengo también la alegría de que hace cuatro meses sucedió eso allí.

Cuando pasan los años lo principal en la vida de un torero son esas metas, esos pequeños objetivos que se deben plantear para tener un rumbo, ¿cuál es el objetivo de esta próxima temporada?
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Sin duda que el público disfrute con mi toreo y poner en valor las cualidades, incluso los defectos que uno pueda tener como torero. Que el público quiera verme, que sí siento ese cariño de los profesionales y aficionados, pero quiero darles más motivos aún. Quiero seguir en la línea de intentar ser un torero compacto, pero sobre todo que mi familia y gente que cree en mí se vaya contenta e ilusionada de volver a verme. Me gustaría tener ese feeling con el público de Madrid, que es mucho de los toreros clásicos y me gustaría ser torero de Madrid.
Hablando de Madrid, sin salirnos de la comunidad autónoma, ¿cómo afronta la cita de la Copa Chenel en San Agustín del Guadalix?
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Primeramente para mí es un orgullo y una satisfacción tremenda porque me unen muchos lazos con el maestro Chenel porque mi tío, casualidades de la vida, fue a las órdenes suyas. Si mi tío estuviera en vida estaría muy orgulloso de mi participación en este certamen. Chenel ha sido un torero de toreros, creo que está al alcance de muy pocos, ha sido un torero eterno que cualquier torero siempre saca cosas bebiendo de esa fuente, no se podía torear con más pureza que él. En lo que se refiere a mi participación, para mí que el público de Madrid te catalogue como un torero suyo es una de las cosas más bonitas que me podrían pasar dado que Las Ventas es una de las que mandan, ese aficionado cuando dice sí a un torero, ese torero, se pone a funcionar y Dios quiera que me pase a mí esta temporada.
¿Es más largo el camino cuando es por la vía de la pureza?
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Bueno, sí que es verdad que los toreros clásicos siempre tardan más tiempo en hacerse. A eso se le suma que ahora hay menos festejos, entonces los toreros tardan más si cabe. Cuando quieres plasmar esa pureza que buscas en todo tipo de embestidas, no es fácil, pero con afición, entrega y con valor se consigue. Estoy en el camino de acoplar más si cabe mi toreo a más embestidas, de ahí se hacen las figuras, porque les caben toreros en la cabeza…

¿Es difícil mantenerse en ese concepto cuando es quizá más irregular que el resto de líneas del toreo?
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No creo que sea más irregular porque al final han habido toreros de pinceladas y detalles, ese toreo no me gusta. Me gusta el toreo puro, cuando tu entregas pureza puedes hacer una faena más larga o más corta y el buen aficionado sabe catalogar eso. Sí que es verdad que como tú bien dices que a lo mejor no siempre se puede triunfar, pero cuando entregas pureza y das el alma nunca es irregular, porque los buenos aficionados saben valorar esa verdad, porque no tiene ningún escondite ni ninguna mentira.
En el invierno se pasa como quien dice por el taller, ¿cuál ha sido su mayor evolución en estos momentos?
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El buscar la pureza, es innato en mí. Trato de hablar con profesionales como Antonio Muñoz, amigo mío que es un gran torero, gente que ha bebido de la fuente del toreo puro, todos los días se aprende algo. Me gusta rodearme de taurinos puros y serios que van puliéndome. La afición y el amor propio es lo que me mueven y el no querer conformarme. El camino al festival de Curro Romero no fue fácil, torear poco, un toro y cortar dos orejas no es fácil. Cuando uno tiene seguridad en lo que puede hacer y realizar es muy bonito. Estoy en la Copa Chenel gracias a ese triunfo y es un escaparate y un punto de partida que se ha puesto al nivel de cualquier plaza de primera por la repercusión que tiene, tiene esa relevancia.
¿Qué sueños le quedan por cumplir?
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Muchos, porque he hecho algunas cosas que no son fáciles y gracias a Dios el público en Sevilla me tiene mucho cariño, sí que es verdad que me encantaría que el público de Madrid se identificara conmigo y pudiera expresarme. Sin duda esa puerta grande de Madrid y la puerta del Príncipe de Sevilla son las dos cosas más grandes del mundo.
Por : Aitor Vian.
Fotografías : Eduardo Porcuna y Maestranza Pagés.
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