Olga Casado, luces y sombras en Manizales
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Marco Pérez, el fenómeno que ha sacudido la tauromaquia reciente, se topó en Manizales con la cara amarga de la fiesta: la falta de toro y el fallo a espadas. Abrió plaza con «Mentiroso», un ejemplar de Ernesto Gutiérrez que hizo honor a su nombre, prometiendo poco y dando menos. El toro, manso y huidizo, buscó las tablas pronto, negando la pelea. Marco, vestido de esperanza, intentó sujetarlo con una técnica depurada, dejando verónicas estimables y un inicio de faena por estatuarios que caló en los tendidos. Sin embargo, la faena no pudo romper por la nula transmisión del astado. Para colmo, el joven matador vivió un calvario con los aceros, necesitando del descabello tras una estocada defectuosa.
En su segundo, cuarto de la tarde, de nombre «Roldán» y justa presencia (446 kg), la historia se repitió con matices. El toro fue suelto y distraído. Pérez, tirando de raza, intentó encelarlo con cacerinas y un despliegue de voluntad, intentando inventarse una faena donde no la había. La música sonó para premiar el esfuerzo, pero nuevamente la espada se le atragantó al salmantino: un pinchazo hondo y múltiples intentos con el verduguillo dejaron su balance en unas palmas de consolación que reconocían más su actitud que el resultado artístico.
El novillero colombiano Felipe Miguel Negret tuvo una tarde accidentada. Su primero, «Dedalito», fue devuelto a los corrales de manera polémica (algunos señalaron falta de presencia o invalidez manifiesta). En su lugar salió el sobrero «Luchador», un novillo que, a la postre, resultó tener un fondo de nobleza y movilidad potable. Negret se mostró voluntarioso pero por momentos inseguro, acusando quizás la falta de rodaje o la presión del escenario. Aunque logró momentos de conexión y trazó muletazos meritorios aprovechando la nobleza del animal (que fue premiado con vuelta al ruedo póstuma por su calidad), la faena no terminó de compactarse en una estructura rotunda. Falló con el acero y escuchó palmas tras sonar el aviso.
La luz en la grisácea tarde manizaleña la trajo Olga Casado. La novillera española demostró por qué su nombre suena con fuerza. Se enfrentó a un buen ejemplar de Gutiérrez, al que entendió a la perfección. Desde el capote mostró suavidad, destacando un quite precioso que despertó a la plaza. Con la muleta, Olga estuvo firme, templada y con una inteligencia lidiadora impropia de su corta trayectoria. Supo dar tiempos y distancias, ligando tandas que tuvieron eco fuerte en los tendidos llenos de Manizales. A pesar de que la espada no viajó con la contundencia deseada (necesitó dos intentos antes de la estocada final), la petición de oreja fue mayoritaria por la calidad de lo expuesto, y el palco concedió el único trofeo de la tarde. El novillo, bravo y colaborador, fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre, cerrando así el capítulo más brillante de una jornada difícil.
Si en su primero Olga Casado tocó la gloria cortando una oreja, en el que cerraba plaza vivió el calvario que a veces depara el toreo. Salió el sexto, un animal disperso, manso y complicado que no ofreció ninguna garantía ni opción de lucimiento. El novillo se desentendió de la pelea y la novillera, con una voluntad de hierro, intentó robarle pases imposibles en una faena de puro trámite y esfuerzo sin recompensa.
El verdadero drama llegó con la espada. La suerte suprema, que ya le había dado guerra en su primero, se convirtió en una pesadilla. Olga no estuvo afortunada con los aceros y, tras múltiples intentos y un descabello que no encontraba sitio, el tiempo se le echó encima implacable. Sonaron los tres avisos, decretando que el novillo volvía vivo a los corrales. La plaza, lejos de recriminarle, reaccionó con una ovación de consuelo, gritando «¡Torera, torera!» mientras la joven se marchaba entre lágrimas de impotencia, dejando una imagen de pundonor roto que conmovió a los tendidos de Manizales.
Corrida Mixta :
Manizales (Colombia):
Entrada : Casi lleno.
Toros : Ernesto Gutiérrez : De juego variado y presencia desigual.
– Marco Pérez (Que sustituía a Alejandro Talavante): Ovación tras aviso y Ovación.
– Felipe Miguel Negret : Silencio tras aviso y Silencio.
– Olga Casado : Oreja y Ovación tras tres avisos.
Fotografías : Plaza de Toros de Manizales.
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