Marco Pérez impone su ley frente a una exigente y accidentada corrida de Santiago Domecq en Fallas

Última actualización: 21 de marzo de 2026Por

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El joven salmantino pasea una oreja de cada astado en una tarde marcada por los percances en las cuadrillas y la firmeza sin premio de Perera y Víctor Hernández.

El lote a menos de Miguel Ángel Perera Abrió plaza ‘Marquesón’, un animal de 565 kilos de imponente lámina y tremenda seriedad. El viento condicionó el recibo capotero de Miguel Ángel Perera, en un turno que dejó un vibrante pique en quites con Víctor Hernández por gaoneras y tafalleras. En la muleta, el toro pasaba pero pecaba de falta de entrega, defendiéndose con la cara alta a mitad del viaje. El extremeño logró extraer naturales de mucho peso y profundidad, pero el fallo a espadas enfrió los tendidos.

Su segundo, ‘Barbechero’, se lesionó una mano tras el tercio de varas y tuvo que ser devuelto. En su lugar saltó ‘Lunero’, un cinqueño castaño de la misma divisa. Perera dictó su magisterio en un inicio por bajo para someter al animal, pero el astado gaditano se vació pronto, apagándose como una vela y desluciendo el tramo final del trasteo. Tras una buena estocada, recogió una calurosa ovación.

El gusto sin espada de Víctor Hernández Víctor Hernández sorteó en primer lugar a ‘Remendido’, un toro de preciosas hechuras al que recibió con gusto a la verónica, respondido instantes después por Marco Pérez en un quite por navarras. El diestro afincado en Santos de la Humosa dejó pasajes de muchísima pureza y verdad por el pitón derecho, supliendo la falta de humillación del astado por el izquierdo. La espada cayó tendida y el presidente, con criterio riguroso, desoyó la mayoritaria petición de oreja.

El quinto, ‘Sultán’, lució una capa salinera espectacular, pero su comportamiento fue el polo opuesto. Fue el toro más áspero y deslucido de la tarde, embistiendo con violencia. Hernández no volvió la cara, derrochando valor e intentando limar las asperezas de un animal imposible. El fallo reiterado con el descabello silenció su labor.

El arrebato arrollador de Marco Pérez El nombre propio de la tarde fue el de Marco Pérez. El salmantino se topó en primer lugar con ‘Bravío’, el toro de más opciones del encierro, al que saludó con una vibrante larga cambiada. Tras el feo percance del subalterno Prestel en banderillas, Pérez inició la faena de hinojos, metiendo a la plaza en el bolsillo. Le dio distancia, lució la nobleza del de Santiago Domecq y terminó cuajando series de muchísimo temple. Remató su labor en las distancias cortas y recetó una estocada fulminante. El toro rodó sin puntilla y cayó la primera oreja, con gran parte del público exigiendo inútilmente la segunda.

Cerró la tarde ‘Inquisidor’, un toro deslucido y de embestida muy corta que obligó a reestructurar la lidia tras lesionarse el hombro Elías Martín. Lejos de conformarse, Marco Pérez se enfundó el mono de trabajo. Tragó quinas ante un animal que hacía hilo y buscaba los tobillos, robándole los muletazos de uno en uno con un valor seco. Se tiró a matar con todo en la suerte contraria, dejando una estocada que por sí sola valía el premio. El palco concedió la oreja, rubricando así el triunfo del joven prodigio.

Corrida de Toros :
Valencia :
Entrada : 6.001 espectadores.
Toros : Santiago Domecq.
– Miguel Ángel Perera : Silencio tras aviso y Silencio tras aviso.
– Víctor Hernández : Vuelta al ruedo y Silencio.
– Marco Pérez : Oreja tras aviso y Oreja.

Fotografías : Plaza de Toros de Valencia.

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