La zurda de Fortes ilumina una gris corrida Picassiana de cartel de «No hay Billetes» en Málaga

Última actualización: 6 de abril de 2026Por

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El diestro local rozó el triunfo en el cuarto gracias a un toreo al natural de muchos quilates, en una tarde marcada por el deslucido juego ganadero. Juan Ortega, que se libró de un susto tremendo en su primero, y Pablo Aguado dejaron chispazos de su innegable clase ante lotes vacíos de contenido.

La Malagueta se vistió de gala, colgando el cartel de lleno absoluto en los tendidos para su tradicional Corrida Picassiana, que arrancó con un emotivo y sentido homenaje a Ricardo Ortiz. Sin embargo, el elemento fundamental de la fiesta, el toro, no quiso sumarse a la celebración. El encierro lidado condicionó enormemente la tarde, negando las opciones de triunfo rotundo a una terna que tuvo que tirar de oficio y detalles para justificar el cartel.

Fortes, la profundidad al natural

El malagueño Saúl Jiménez Fortes fue quien firmó los pasajes de mayor enjundia de la tarde, erigiéndose como el sostén artístico del festejo. Lo hizo especialmente ante el cuarto, un animal noble pero escaso de empuje. Fortes suplió la falta de transmisión del astado a base de embrocar con los vuelos y cargar la suerte. Así nacieron series al natural bellísimas, profundas y de trazo impecable que calaron hondo en sus paisanos. Tenía el premio en la mano, pero la espada le jugó una mala pasada y todo quedó en una aclamada vuelta al ruedo.

Antes, en el toro que abrió plaza (con el hierro de El Pilar), ya había dejado patentes sus intenciones. Fue un animal áspero, que salió suelto y desarrolló peligro, pero Fortes no dio un paso atrás. Buscó el sitio, robó meritorios muletazos con la zurda y terminó con un final de máximo riesgo, pisando terrenos comprometidos. Una estoconaza desató la petición de oreja, que el palco no concedió, saludando una ovación.

El susto y la torería de Juan Ortega

La faena de Juan Ortega a su primero (segundo de la tarde, de Puerto de San Lorenzo) comenzó con el corazón de la plaza en un puño. El sevillano resbaló durante el recibo capotero, quedando a merced del astado, aunque milagrosamente salió ileso del trance. Repuesto del susto, construyó un trasteo donde la elegancia fue la tónica dominante ante un toro que nunca acabó de romper hacia adelante. Ortega extrajo muletazos de bellísimo trazo y lo despenó de una estocada soberbia.

Con el quinto no hubo manera de que la faena tomara vuelo. Ortega lo intentó, dejando un vistoso quite por delantales y un torerísimo inicio de faena flexionándose por bajo. Sin embargo, la embestida brusca, desigual y deslucida de su oponente hizo imposible la ligazón, quedando la labor en chispazos aislados. (Silencio).

La caricia de Pablo Aguado

El sevillano Pablo Aguado tuvo que basar sus mejores argumentos manejando el percal. Al tercero de la tarde lo meció en un saludo a la verónica de exquisito gusto. Tras un torero inicio de faena sacando al animal de las tablas por bajo con temple, Aguado se estrelló contra la nobleza sosa y carente de emoción de su antagonista. Hubo muletazos cadenciosos, especialmente con la mano izquierda, pero faltó la transmisión del toro para que la obra conectara del todo.

El cierraplaza de El Pilar fue un manso de libro desde los primeros tercios. A pesar de ello, Aguado volvió a regalar un ramillete de sublimes verónicas. En la muleta no hubo historia posible ante un astado rajado que no le dio ni la más mínima opción de lucimiento. (Silencio tras pinchazo y media).

Corrida de Toros : Picassiana.
Málaga :
Entrada : Lleno con cartel de «No hay Billetes».
Toros : El Pilar (1º y 6º) y Puerto de San Lorenzo (2º,3º,4º y 5º).
– Fortes : Ovación tras petición y Vuelta al ruedo.
– Juan Ortega : Ovación y Silencio.
– Pablo Aguado : Ovación tras aviso y Silencio.
Incidencias : Tras finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Ricardo Ortiz, fallecido en los corrales de la plaza de toros.

Fotografías : Arjona / Lances de Futuro.

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