La resurrección del genio: Morante desata la locura en una Maestranza a rebosar

Última actualización: 7 de abril de 2026Por

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El Domingo de Resurrección en Sevilla nunca es una tarde más en el calendario, pero la de este 2026 venía envuelta en un aura casi mística. Era el día del retorno. El regreso a los ruedos del ídolo de La Puebla del Río, casi seis meses después de aquel solemne y lacrimógeno corte de coleta en Las Ventas. La Maestranza, abarrotada y expectante, aguardaba la vuelta de su torero en el inicio de la nueva etapa empresarial de Lances de Futuro.

El éxtasis morantista

Vestido con un imponente terno catafalco bordado en cristales que destellaban bajo el sol sevillano, Morante de la Puebla firmó su particular resurrección. No pudo ser con el abreplaza, un animal bautizado como Golfante que carecía por completo de fuerzas y casta, dejando al diestro sin opciones reales de lucimiento (silencio).

Pero la magia estaba reservada para el cuarto. Todo comenzó con un susto mayúsculo cuando el toro se le venció por dentro en el capote; Morante anduvo ágil de reflejos para escapar del percance. Lejos de encogerse, el sevillano sacó la raza y, a toro parado, cimentó una faena inverosímil en las cercanías. La lentitud, el empaque y ese pellizco inconfundible brotaron en la arena para llevar a los tendidos al delirio. Una estocada en todo lo alto desató la euforia absoluta, y el palco hizo asomar los dos pañuelos blancos. Sevilla se rendía de nuevo a su rey.

El poder del cóndor peruano

Roca Rey no pisó el albero hispalense para ser un mero testigo. Su tarde estuvo marcada por la firmeza y esa ambición innegociable. En su primero, un toro que midió bien en el caballo, el público vibró con un encendido pique a quites: chicuelinas de Roca como respuesta a las saltilleras de David de Miranda. El peruano templó a la verónica y dejó pasajes de mucho mérito, saludando una ovación tras fallar con los aceros.

Fue en el quinto, el astado más completo de Garcigrande, donde el huracán Roca Rey desplegó todo su arsenal. El comienzo fue una declaración de intenciones: de rodillas, tragando paquete y pasándoselo por la espalda con un valor arrollador. Después llegaron series profundas y ligadas por el pitón derecho, llevando largo al noble animal. Tras recetar una gran estocada, paseó una oreja de ley, aunque gran parte de la plaza le exigió con fuerza el doble trofeo al usía.

Sudor y lágrimas para el onubense

A David de Miranda le tocó bailar con el lote más áspero del envío. Se había ganado su puesto en este cartelazo tras abrir la Puerta del Príncipe la pasada Feria de Abril, pero la suerte no le acompañó de salida. Su primero fue un animal descastado y rajado que no hizo otra cosa que buscar el refugio de las tablas, silenciando su labor.

La mala fortuna pareció extenderse cuando su segundo se estrelló en el peto y se partió un pitón, obligando a sacar el pañuelo verde. Salió un sobrero, también con el hierro de la casa, que demostró peligro y mansedumbre. Sin embargo, De Miranda decidió jugársela. El onubense pisó terrenos comprometidos, apostando cuando el toro no regalaba ni media embestida. Su infinita firmeza y una estocada certera le valieron una meritoria oreja, premio al arrojo en una tarde donde demostró que no se amilana ante ninguna circunstancia.

Cerró la tarde con el sabor de las grandes citas. Sevilla ha recuperado a su torero, Roca Rey sigue mandando con mano de hierro, y la temporada 2026 no ha hecho más que empezar.

Corrida de Toros :
Sevilla :
Entrada : Lleno con cartel de «No hay Billetes».
Toros : Garcigrande.
– Morante de la Puebla : Silencio y Dos orejas.
– Roca Rey : Ovación con saludos y Oreja.
– David de Miranda : Silencio y Oreja.
Incidencias : Antes de iniciarse el paseíllo sonó el Himno Nacional. Tras finalizarse este se guardó un minuto de silencio en memoria de Rafael de Paula, Álvaro Domecq, Ricardo Ortiz y las víctimas del accidente de Adamuz. Morante de la Puebla recogió una calurosa ovación desde el tercio.
Fotografías : Eduardo Porcuna.

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