La reinvención de Talavante conquista Arles; Manzanares acaricia el triunfo y el infortunio se ceba con Marco Pérez

Última actualización: 6 de abril de 2026Por

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El extremeño abrió la primera Puerta Grande de la Feria de Pascua tras firmar una tarde rotunda y mostrar una versión más profunda de su tauromaquia. Manzanares paseó una oreja y el reloj le robó el doblete, mientras que el joven Marco Pérez se estrelló contra un lote imposible y una maratón de contratiempos.

La Feria de Pascua de Arles ha arrancado con un nombre propio: Alejandro Talavante. El Coliseo fue testigo de una auténtica «vuelta de tuerca» en la concepción del toreo del pacense. Más asentado, llenando el traje de luces con un aplomo renovado, Talavante basó su triunfo en la precisión de los embroques y en la lentitud de un trazo curvo que cautivó a la afición francesa frente a una corrida de Garcigrande que, aunque pecó a ratos de falta de raza, aportó grandes dosis de nobleza y clase.

La madurez y el magisterio de Talavante

El idilio del extremeño con Arles se fraguó desde su primero (segundo de la tarde). Talavante levantó al público de los asientos con un inicio de rodillas en redondo, abrochado con un monumental cambio de mano. El de Garcigrande embistió con nobleza y fijeza, permitiendo al torero torear a cámara lenta, destilando señorío y una especial hondura al natural. Fue una obra de mimo, a placer, que trágicamente se esfumó por el mal uso de la espada tras dos pinchazos, quedando en una gran ovación tras aviso.

Pero Talavante no iba a irse de vacío. En el quinto, un animal con gran clase, firmó el culmen de la tarde. Apostando desde el primer muletazo, llevó la embestida en las yemas de los dedos, combinando el ajuste perfecto con una inteligencia lidiadora que hizo que la faena rompiera a más. Una estocada entera fue el broche de oro para una labor rebosante de corazón que le valió las dos orejas y la salida a hombros.

La seda de Manzanares, frenada por el reloj

José María Manzanares volvió a dejar patente su sello inconfundible de prestancia y buen gusto. En el toro que abrió plaza —un astado de Garcigrande que fue a más, mostrando fijeza y empuje—, el alicantino elaboró una faena larga y natural. Hubo elegancia y buen trazo a raudales, rubricados con una buena estocada que le puso en las manos la primera oreja de la tarde.

El guion parecía repetirse en el cuarto. Con un toro noble, Manzanares cinceló una labor de auténtica seda, llena de armonía y estética por ambos pitones. Dejó una gran estocada, pero el animal desarrolló una exasperante tardanza en doblar. El paso de los minutos y los dos avisos enfriaron por completo a los tendidos, dejando el premio en una ovación que supo a poco tras una actuación «marca de la casa».

El calvario ganadero de Marco Pérez

Si a Talavante y Manzanares les sonrió la nobleza, a Marco Pérez le tocó bailar con la más fea en una tarde llena de infortunios. Su primer turno fue surrealista: el tercer toro se lastimó una mano de salida y fue devuelto. Se corrió turno, saltando el sexto de Garcigrande, pero también se partió una pata antes de la muleta (pañuelo verde). Finalmente, en su tercer intento, se enfrentó a un sobrero de José Cruz. Lejos de descentrarse, el salmantino firmó una labor de mucha disposición y acento clásico, llegando a ser volteado. Supo exprimir a un animal que acabó apagándose, pero el fallo con los aceros (dos avisos) silenció su esfuerzo.

En el sexto, un ejemplar de Blohorn, tampoco hubo opciones. El toro cantó su deslucida condición, falto de clase y entrega. Marco Pérez se mostró solvente y firme, derrochando corazón para intentar robar muletazos imposibles, cerrando su tarde escuchando palmas en reconocimiento a su innegable actitud.

Corrida de Toros :
Arles (Francia):
Entrada : Casi lleno.
Toros : Garcigrande (1º,2º,3º,3ºBis, 4º,5º y 6º), José Cruz (3ºTer) y Blohorn (6º).
– José María Manzanares : Oreja y Ovación tras dos avisos.
– Alejandro Talavante : Ovación con saludos tras aviso y Dos orejas.
– Marco Pérez : Silencio tras dos avisos y Silencio.
Incidencias : Tras finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Alain Lartigue y Michel Bouix, recientemente fallecidos. Posteriormente sonaron los acordes de La Marsellesa.
Fotografías : Philippe Gil Mir (Haz clic para ver la galería completa)

Arles 04-04-2026 vespertina

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