La juventud se abre paso en Salamanca, Ismael y Marco a hombros en La Glorieta
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La Glorieta vivió una tarde marcada por la lluvia, la emoción y el contraste entre la reaparición de Morante de la Puebla y el empuje de dos jóvenes salmantinos: Ismael Martín, que tomaba la alternativa, y Marco Pérez, que debutaba como novillero en su tierra. Los toros de García Jiménez y Olga Jiménez ofrecieron juego desigual, pero la entrega de los toreros convirtió la jornada en un acontecimiento.
Morante, que volvía a Salamanca tras meses de lesión, apenas pudo dejar detalles en su primero, que fue devuelto por falta de fuerzas. El sobrero, basto y sin entrega, apenas permitió lucimiento. El maestro de La Puebla se mostró asentado, con muletazos sueltos de gran torería, especialmente al natural, pero sin continuidad. Pinchazo y estocada. Palmas.
Ismael Martín, en su día grande, se mostró arrollador. En su primero, calentó el ambiente con quites variados y un espectacular tercio de banderillas. Brindó a Morante y realizó una faena vibrante, con pasajes de rodillas y entrega total. Mató de estocada y cortó dos orejas. El quinto, bajo la lluvia, se rajó pronto, pero Ismael volvió a mostrar actitud y temple. Saludó tras petición.
Marco Pérez, que sufrió una voltereta fea en su primero, volvió a la cara del toro con serenidad. Faena de mérito ante un animal reservón y molesto por el viento. Estocada trasera y una oreja. En el sexto, con la plaza medio vacía por la tormenta, se fue a portagayola y firmó una faena importante, con quietud, temple y adornos de torero cuajado. Mató de estocada y cortó dos orejas.
La tarde fue para los jóvenes. Ismael Martín y Marco Pérez salieron a hombros, mientras Morante, discreto pero respetado, dejó su sello en una tarde difícil. Salamanca vibró con los suyos, y el futuro se asomó con fuerza en medio de la tormenta.
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