La clase pura de Lama de Góngora destaca en Sevilla

Última actualización: 12 de abril de 2026Por

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El cielo de Sevilla decidió cobrar un protagonismo indeseado este sábado en la Real Maestranza. Justo cuando doblaba «Corneto», el tercer astado de la tarde, las nubes se abrieron y dijeron «agua va». Un diluvio que vació los tendidos, pero que no logró limpiar del albero la enorme disposición de una terna con ganas de abrirse camino. Fue una tarde dura, de buscar las teclas frente a una corrida de Alcurrucén de impecable lámina, pero vacía de fondo general, que obligó a los de luces a ponerlo todo.

Lama de Góngora, el temple tiene premio

El único trofeo de la tarde llevó la firma de Paco Lama de Góngora. El sevillano supo entender a la perfección al segundo de la tarde, el astado con más virtudes del envío toledano. Lama demostró madurez; supo esperarlo, darle sus pausas y encontrar la medida exacta para extraerle lo mejor. Destacó sobremanera toreando al natural, encajado, en series ligadas que reconectaron al público con aquel torero que tanto les hizo soñar en su época con los del castoreño. Fue una oreja de ley, peleada y cincelada con ese concepto clásico y depurado que atesora.

El valor sereno de Pepe Moral

Abría cartel el palaciego Pepe Moral, víctima de un lote áspero pero sobrado de corazón a prueba de bombas. Se topó en primer lugar con un toro incierto, tardo y con evidente peligro sordo, haciéndose imposible el lucimiento por el pitón izquierdo. Moral no dudó en forzar la figura y tragar quina, imponiendo su firmeza en una labor valiente sobre la diestra. Con su segundo, que ofreció algo más de movilidad, tiró de oficio y pundonor, dejando patentes sus innegables ganas de volver a entrar en el sistema y contar en las grandes ferias.

Fabio Jiménez, torería cara frente a la adversidad

Había máxima expectación por ver la presentación como matador de toros del riojano Fabio Jiménez, avalado como el mejor novillero de la temporada 2025 en esta misma plaza. Y no defraudó a los paladares exigentes, aunque el sorteo se encargara de negarle el triunfo numérico. Se estrelló con el lote más deslucido de Alcurrucén, pero desplegó un concepto del toreo carísimo: poso, aplomo, pura torería y una madurez impropia de su reciente alternativa. Especialmente antes de que se desatara la tormenta, dejó su tarjeta de visita intacta. Quedaron intactas, y muchas, las ganas de volver a verle destilar esa clase suprema en la Maestranza.

Corrida de Toros :
Sevilla :
Entrada : Media plaza.
Toros : Alcurrucén.
– Pepe Moral : Ovación con saludos y Vuelta al ruedo.
– Lama de Góngora : Oreja tras aviso y Silencio.
– Fabio Jiménez : Ovación tras aviso y Silencio.

Fotografías : Eduardo Porcuna.

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