Guillermo Hermoso, un rabo en Pamplona
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Pamplona vibró hoy con una emocionante corrida de rejones enmarcada en sus tradicionales fiestas. La terna, compuesta por Roberto Armendáriz, Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza, ofreció una tarde de momentos destacados, confirmando el buen estado del rejoneo actual.
El público, entregado desde el inicio, llenó los tendidos de Sol y Sombra, ansioso por presenciar el arte ecuestre en el albero pamplonés. Los toros de la ganadería de [Aquí se podría insertar el nombre de la ganadería si se tuviera] ofrecieron un juego variado, permitiendo a los rejoneadores desplegar sus habilidades.
Roberto Armendáriz, el rejoneador navarro, actuó en primer lugar, demostrando su conocimiento del ruedo y la plaza. Conectó rápidamente con el público local, ofreciendo un rejoneo serio y templado. Destacó por la pureza de sus suertes y la buena doma de su cuadra, especialmente en los quiebros, que levantaron los primeros olés de la tarde. Su labor fue de menos a más, culminando con un certero rejón de muerte que le valió una merecida ovación.
La amazona francesa Lea Vicens cautivó a los asistentes con su elegancia y la vistosidad de su toreo. Su rejoneo, lleno de plasticidad y dominio de las distancias, mostró una torería innata. Brilló con sus banderillas al violín y la forma en que sus caballos se entregaban en cada embroque. Conectó de manera especial con el público gracias a su carisma y la estética de sus suertes. Su actuación fue una de las más ovacionadas de la tarde, dejando patente su consolidación en la élite del rejoneo.
Cerró la terna Guillermo Hermoso de Mendoza, quien, siguiendo la estela familiar, demostró por qué es una de las figuras emergentes más prometedoras. Su toreo, dinámico y espectacular, estuvo lleno de emoción y riesgo calculado. Con una cuadra de caballos jóvenes pero muy expresivos, Guillermo arriesgó en cada quiebro y ajustó las distancias, haciendo vibrar al público en varias ocasiones. Su juventud no le impidió mostrar una madurez asombrosa en la ejecución de las suertes, rematando su tarde con una actuación memorable.
En resumen, la corrida de rejones de Pamplona ha sido una tarde para el recuerdo, donde la afición pudo disfrutar del arte, la valentía y la destreza de tres grandes rejoneadores. Armendáriz, Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza han dejado su huella en el coso pamplonés, revalidando el atractivo y la vitalidad del rejoneo.
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