El oficio de Luque en la tercera de San Fermín

Última actualización: 11 de julio de 2025Por

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Daniel Luque se erigió como el nombre propio de la tarde, demostrando una vez más el momento dulce que atraviesa. Su primer toro fue un ejemplar noble que supo aprovechar con temple y profundidad. Luque hilvanó tandas por ambos pitones con una pulcritud admirable, llevando la embestida con suavidad y ligazón. La estocada, certera, le valió una oreja de peso que supo a mucho. Con su segundo, un toro de mayores exigencias, el sevillano volvió a sacar a relucir su maestría. A base de técnica y cabeza, consiguió sacar muletazos de gran mérito, llevando la faena a buen puerto a pesar de las dificultades del astado. Su labor fue reconocida con una fuerte ovación tras fallar con la espada, dejando la sensación de que, de haber rubricado con el acero, el premio habría sido mayor. Luque dejó en Pamplona una muestra de toreo macizo y de gran madurez.

Alejandro Talavante llegó a Pamplona con el halo de su arte, pero la tarde no terminó de redondearse para él. Su primer oponente, de embestida desigual, le permitió dejar algunos de esos destellos de genio que solo él posee. Hubo muletazos de exquisita torería, llenos de esa parsimonia y verticalidad que le caracterizan, pero la faena no alcanzó la continuidad deseada. Tras una estocada defectuosa, escuchó palmas. Con su segundo toro, un astado con más motor pero también con tendencia a salir suelto, Talavante intentó imponer su concepto. Hubo momentos de gran belleza, especialmente en el inicio de faena, donde consiguió los muletazos de mayor profundidad. Sin embargo, la intermitencia se mantuvo y, a pesar de su esfuerzo, la faena no terminó de romper. Ovación para el extremeño, que dejó la impresión de que su toreo, cuando conecta, es puro arte, pero que hoy no logró esa conexión sostenida con la tarde.

Miguel Ángel Perera, conocido por su toreo de poder y su capacidad para someter a los toros, tuvo una tarde de lucha y entrega. Su primer toro fue el más deslucido del encierro, sin fijeza ni transmisión. Perera, con su habitual determinación, lo intentó por todos los medios, buscando las distancias y los terrenos que le permitieran sacar algo de provecho. La faena fue un ejercicio de voluntad y tesón, donde la falta de material no le permitió lucirse. Silencio para su labor. Con el quinto toro de la tarde, Perera encontró un ejemplar con más opciones, aunque con un punto de genio. El extremeño planteó una faena basada en la ligazón y la exigencia, buscando meter al toro en la muleta y llevarlo largo. Consiguió tandas vibrantes, especialmente por el pitón derecho, donde supo imponerse a la embestida. La estocada fue algo caída, lo que le privó de un posible trofeo. Ovación para un torero que nunca se entrega y que siempre busca la cara del toro.

Corrida de Toros :
Pamplona (Navarra):
Entrada : Lleno.
Toros : Fuente Ymbro : De excelente presencia y juego variado.
– Miguel Ángel Perera : Ovación tras aviso y Silencio.
– Alejandro Talavante : Silencio y Silencio.
– Daniel Luque : Ovación y Ovación.

Fotografías : Emilio Méndez / Suerte Matador.

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