Doble Puerta Grande en Arles: el magisterio de Luque y el estado de gracia de Tomás Rufo

Última actualización: 11 de abril de 2026Por

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Si la matinal dejó un gran sabor de boca, la corrida vespertina en el coliseo francés no se quedó atrás. Arles presentaba un cartel de máximo aliciente para poner el broche al Domingo de Resurrección, y los presagios se cumplieron frente a un encierro de Torrealta que pidió los carnets a los toreros. Hubo que tragar, pensar y mandar mucho en la cara de los animales.

La plenitud de Daniel Luque

El sevillano llegó a Francia con la inercia arrolladora de sus recientes triunfos, demostrando por qué es uno de los toreros más en forma del escalafón. No tuvo un inicio fácil ante el abreplaza, un animal de embestida incierta que nunca terminó de entregarse en los trastos. Luque tiró de oficio, pero el mal uso de los aceros redujo el premio a una ovación tras escuchar dos avisos.

Sin embargo, el genio estalló en el cuarto. Fue este un toro exigente que requería un torero con las ideas muy claras, y Luque dictó una auténtica lección. Construyó una faena cimentada en el temple, el fondo y una asombrosa inteligencia. Fue sometiendo la embestida por ambos pitones hasta hacerla suya, llevando al público arlesiano al delirio. Un certero espadazo fue la firma perfecta para que asomaran los dos pañuelos blancos en el palco presidencial. Puerta Grande asegurada.

La firmeza de Emilio de Justo

Emilio de Justo volvía a una plaza talismán en su carrera buscando revalidar éxitos pasados. Frente al segundo de la tarde, un astado noble pero con muy escaso depósito de casta y fuelle, el extremeño derrochó firmeza. Lo sostuvo a base de pulso y toque suave, resolviendo la papeleta con solvencia y recetando una formidable estocada que le valió la primera oreja de su lote.

El peor trago se lo llevó con el quinto, el toro más complejo y áspero de la corrida de Torrealta. De Justo no volvió la cara; al contrario, estructuró una faena de mucho mérito, con un hilo argumental sólido y superando las complejas condiciones de su oponente. Merecía el trofeo por el esfuerzo, pero la espada en esta ocasión le jugó una mala pasada y todo quedó silenciado.

Tomás Rufo no pisa el freno

El estado de gracia del diestro toledano parece no tener techo. Tomás Rufo evidenció su aplomo y madurez desde el minuto uno. Con el tercero, un toro de comportamiento desigual que llegó a propinarle una tremenda voltereta, el torero se repuso sin mirarse la taleguilla. Con raza y disposición, hilvanó una faena de enorme mérito que remató de una gran estocada, cortando el primer apéndice.

El cierre de plaza fue el punto álgido en cuanto a materia prima se refiere. El sexto fue un toro bravo, con transmisión y repetición. Rufo, consciente de las opciones del animal, se explayó en una labor muy ligada, de muletazos rotundos, potentes y bajando mucho la mano para someter al de Torrealta. Cortó otra oreja de muchísimo peso que le abría, de par en par, la salida a hombros junto a Daniel Luque.

Corrida de Toros :
Arles (Francia):
Entrada : Tres cuartos de plaza.
Toros : Torrealta.
– Daniel Luque : Ovación tras dos avisos y Dos orejas.
– Emilio de Justo : Oreja y Silencio tras aviso.
– Tomás Rufo : Oreja y Oreja.
Fotografías : Philippe Gil Mir (haz clic a la galería).

Arles 05-04-2026 vespertina

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