De Justo y Garcigrande hacen historia en Salamanca

Última actualización: 22 de septiembre de 2025Por

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La plaza de toros de La Glorieta, en Salamanca, albergó una de las tardes más esperadas de su feria con un cartel de máxima expectación: Emilio de Justo, Roca Rey y Juan Ortega. Los tres diestros se midieron con un encierro de Garcigrande que, en general, se comportó de manera desigual, aunque ofreció pasajes de gran calidad.

Emilio de Justo se presentó en el ruedo con su habitual seriedad y entrega. En su primer toro, el extremeño desplegó una faena de muleta que combinó temple y poder. El astado, que exigía mando, encontró en De Justo un lidiador firme que supo sacarle todo el partido con muletazos largos y por abajo. La faena, de notable ejecución, no fue rematada con la espada, lo que le hizo perder los trofeos. En su segundo turno, el toro no ofreció tantas facilidades, pero De Justo insistió y, con gran conocimiento, logró robarle algunos pases de mérito que conectaron con los tendidos. A pesar del esfuerzo, la tarde no le permitió tocar pelo.

Roca Rey volvió a ser el gran protagonista de la tarde. En su primer toro, el peruano demostró su arrolladora capacidad de conexión con el público. Desde el inicio, su firmeza y valor se hicieron patentes. La faena de muleta fue una exhibición de quietud, con pases en los que redujo distancias de manera inverosímil. Los circulares invertidos y los muletazos ligados pusieron al público en pie. La contundencia con la espada hizo que las dos orejas cayeran de manera unánime, asegurándole su salida a hombros. Su segundo astado, con menos recorrido, no fue excusa para que Roca Rey volviera a mostrar su poderío, forzando la embestida y manteniendo la expectación en todo momento. A pesar de su esfuerzo, un pinchazo le privó de un nuevo trofeo.

Juan Ortega dejó pinceladas de su personal y depurado estilo. En su primer toro, que tuvo nobleza, el sevillano regaló momentos de gran exquisitez. Con la muleta, Ortega dibujó muletazos con una lentitud y un trazo que solo él posee, logrando pases que fueron auténticas joyas de toreo al natural. La faena, cargada de arte, fue reconocida con una ovación. Sin embargo, su segundo toro, de escasa transmisión, no le permitió redondear la tarde. A pesar de los intentos de Ortega por construir una faena, la falta de empuje del animal impidió que el arte se impusiera.

Al finalizar la corrida, Roca Rey fue el único que consiguió abrir la Puerta Grande, sellando así una tarde en la que el valor y el poder del peruano se impusieron, dejando a De Justo con el sabor amargo de la espada y a Juan Ortega con el recuerdo de un toreo lleno de duende y clasicismo.

Corrida de Toros :
Salamanca :
Entrada : Casi lleno.
Toros : Garcigrande : De buena presencia y juego variado. El 4º fue indultado.
– Emilio de Justo : Ovación tras petición y Dos orejas y rabo de indulto.
– Juan Ortega : Oreja y Ovación.
– Roca Rey : Ovación y Silencio.
Incidencias : Tras finalizar el paseíllo sonó el Himno Nacional. Viruta saludó tras parear al 3º y Antonio Chacón hizo lo propio en el 6º.
Fotografías : Miguel Hernández.

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