Castella roza el triunfo ante un bravo ‘Artista’ y Aguado deja el aroma de su torería en Valencia

Última actualización: 21 de marzo de 2026Por

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El torero francés pierde los trofeos por la espada en el cuarto de la tarde, mientras que el sevillano regala pasajes a cámara lenta ante una corrida de juego desigual de Puerto de San Lorenzo, La Ventana y Jandilla; tarde sin opciones para Manzanares.

La sexta de abono de la Feria de Fallas colgó el cartel de «más de tres cuartos de entrada» en una tarde dominical de máxima expectación en Valencia. El encierro, todo un crisol ganadero compuesto por reses de Puerto de San Lorenzo, La Ventana del Puerto y Jandilla, arrojó un juego desigual. La tarde se sostuvo en ráfagas: el poder de Castella, la cadencia y el pellizco de Pablo Aguado, y la imposibilidad de un Manzanares estrellado ante el peor lote. Faltaron los aceros para que el balance numérico hiciera justicia a lo visto en el ruedo.

Sebastián Castella: Poder, cercanías y la espada como cruz

Sebastián Castella abrió plaza ante un toro de Puerto de San Lorenzo reservón, de embestida descompuesta y querencia a tablas. El francés se mostró insistente y firme, pero la falta de entrega del animal hizo imposible armar faena. Tras prolongar la labor, fue silenciado tras escuchar un aviso.

La historia cambió por completo en el cuarto, un animal de Jandilla bautizado como Artista que fue, sin duda, el más bravo y encastado del envío. Castella entendió a la perfección la exigencia y la humillación del astado. Cuajó una obra intensa y poderosa, cimentada sobre la mano diestra, ligando en redondo y terminando con su habitual y emocionante arrimón en la corta distancia. Tenía las dos orejas en la mano, pero los pinchazos previos a la estocada diluyeron el premio en una fuerte ovación con saludos tras aviso y petición.

José María Manzanares: Estrellado contra un muro

Poco pudo hacer José María Manzanares en su reencuentro con la afición valenciana. El alicantino pechó con el lote más deslucido y apagado del festejo. Su primero, del Puerto de San Lorenzo, tuvo cierta movilidad inicial que le permitió esbozar su estética habitual y dejar algún natural largo, pero el toro pronto cantó la gallina y se amansó, impidiendo el remate de la faena.

Con el quinto, de Jandilla, la tónica fue aún peor. El toro evidenció una palmaria falta de raza y se paró muy pronto. Manzanares lo intentó todo, montando una faena burocrática y tesonera, especialmente al natural, pero el animal no puso nada de su parte. Optó por abreviar tras comprobar la nula viabilidad del lucimiento y fue silenciado en ambos.

Pablo Aguado: El toreo a cámara lenta

La nota diferencial y artística del festejo llevó la firma de Pablo Aguado. El sevillano ya dejó su impronta con el capote, meciendo los brazos y recogiendo la tela desde las puntas con primor. Pero fue en el tercero de la tarde, con el hierro de La Ventana del Puerto, donde dibujó el toreo más caro. Fue una labor pinturera, cadenciosa y llena de empaque. Aguado paró el tiempo en muletazos desmayados y largos que llegaron a calar muy hondo en los tendidos, dejando el inconfundible aroma de su clasicismo. La tizona se cruzó en su camino y lo que era un premio seguro quedó en una calurosa ovación con saludos.

El que cerró plaza, de Jandilla, fue un animal sin entrega ni clase que borró de un plumazo cualquier opción de redondear la tarde. Aguado no tuvo material para justificar su concepto y fue silenciado.

Corrida de Toros :
Valencia :
Entrada : Tres cuartos de plaza.
Toros : Puerto de San Lorenzo (1º y 2º), La Ventana del Puerto (3º) y Jandilla (4º,5º y 6º).
– Sebastián Castella : Silencio tras aviso y Ovación tras aviso.
– José María Manzanares : Silencio y Silencio.
– Pablo Aguado : Ovación y Silencio.

Fotografías : Plaza de Toros de Valencia.

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