Adiós a Miguel Ángel Moncholi

Última actualización: 28 de enero de 2026Por

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El mundo del toro se viste de luto para despedir a un referente absoluto de la comunicación. Miguel Ángel Moncholi, el periodista que supo llevar la tauromaquia a los hogares madrileños con un estilo inconfundible basado en el rigor y la didáctica, falleció el pasado viernes en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda a causa de un cáncer de páncreas.

La voz de la afición madrileña

Durante más de 25 años, Moncholi fue el rostro visible de la información taurina en Telemadrid, donde no solo narró infinidad de festejos, sino que dirigió retransmisiones que marcaron una época por su calidad técnica y narrativa. Su labor fue clave para normalizar y prestigiar el tratamiento de la fiesta en la televisión pública, labor que le valió el reconocimiento de profesionales y aficionados por igual, incluyendo la Antena de Oro y varios Premios de la Academia de Televisión.

Pero su huella va mucho más allá de la televisión autonómica. Moncholi fue un periodista «todoterreno» que forjó su carrera en la Cadena SER, trabajando codo con codo junto a Manolo Molés en el programa Los Toros, y fue un pionero en la era digital como fundador de Burladero.tv, abriendo camino a la información taurina en internet.

Un maestro dentro y fuera de los ruedos

Doctor en Periodismo por la Universidad Complutense, Moncholi nunca dejó de lado su vocación docente. Fue profesor en numerosos másteres y decano en la Universidad Camilo José Cela, donde inculcó a nuevas generaciones de periodistas el respeto por la verdad y el amor por la cultura.

Apenas hace unas semanas, el pasado 2 de enero, el sector le rindió un emotivo homenaje en la Plaza de Toros de Las Ventas, donde se reconoció su trayectoria vital y profesional. Un acto que, visto hoy, sirvió como una justa y cálida despedida en el escenario que tantas veces narró.

El último paseíllo

Las reacciones no se han hecho esperar. Desde la Fundación Toro de Lidia hasta compañeros de profesión y matadores, todos coinciden en destacar su caballerosidad, su vasta cultura y su defensa intelectual de la tauromaquia.

Sus restos mortales han sido velados en el Tanatorio de la M-30, donde amigos y personalidades del mundo del toro han acudido a darle el último adiós. Se marcha la voz, pero queda el eco de su magisterio y su inquebrantable afición.

Descanse en paz, Miguel Ángel.

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